Cirugía del pie: Espolones óseos

Un espolón óseo (un crecimiento o protuberancia anormal en un hueso) puede producir dolor al caminar y al usar zapatos. Estos espolones pueden desarrollarse en cualquiera de las articulaciones del antepié y formar una protuberancia en su dorso. También pueden desarrollarse en un dedo del pie y en el lugar donde el tendón de Aquiles se conecta con el hueso del talón. Existen muchos tratamientos no quirúrgicos para los espolones óseos, pero, si no alcanzan a resolver el problema, puede que se deba considerar la posibilidad de recurrir a la cirugía.

Espolón en la parte posterior del talón

Se elimina el espolón y se cambia la posición del tendón de Aquiles. Le enyesarán el pie y tendrá que usar muletas durante varias semanas después de la operación para no apoyarse sobre este pie.

Vista lateral de un pie donde se observa espolón óseo en el talón.

Espolón de la articulación del antepié

Para eliminar la protuberancia, se elimina el espolón a ambos lados de la articulación. Podrá apoyar el peso de su cuerpo sobre el pie inmediatamente después de la cirugía. Tal vez necesite usar un zapato quirúrgico por unas cuantas semanas.

Vista lateral de los huesos de un pie donde se observa espolón óseo en la parte media del pie.

Espolón en un dedo del pie

La eliminación de un espolón de un dedo del pie requiere solo una pequeña incisión en la piel, a través de la cual se inserta un raspador eléctrico diminuto (similar a un torno de dentista) o una lima especial para alisar el hueso. Después de la operación, le vendarán el pie, pero podrá apoyarse sobre él inmediatamente. En algunos casos es posible que sea necesario usar un zapato quirúrgico durante algunas semanas.

Vista superior del dedo meñique del pie donde se observa un espolón óseo.

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